Resumen
Este artículo examina cómo la inteligencia artificial (IA) incide en la protección de los derechos humanos en la justicia transicional y la gestión migratoria, destacando tanto su potencial como sus riesgos. Analiza el uso de herramientas como el aprendizaje automático, el reconocimiento facial o el procesamiento del lenguaje natural para identificar víctimas y perpetradores, documentar violaciones masivas y optimizar la ayuda humanitaria. Si bien estas tecnologías pueden mejorar la eficiencia y la reconstrucción de la memoria democrática, también plantean serios desafíos jurídicos y éticos: sesgos algorítmicos, opacidad de los modelos, vacíos de datos que perpetúan exclusiones y riesgos para el debido proceso y la privacidad. En el ámbito migratorio, la automatización del control fronterizo y la evaluación de solicitantes de asilo reproducen desigualdades estructurales y pueden vulnerar principios fundamentales como la no devolución. El texto advierte sobre los vacíos regulatorios existentes y propone una gobernanza de la IA centrada en los derechos humanos, basada en la transparencia, las auditorías independientes y la rendición de cuentas de Estados, empresas y organismos humanitarios. En conclusión, solo mediante marcos éticos y jurídicos sólidos la IA podrá contribuir a la justicia, la memoria y la protección de la dignidad humana, evitando que la eficiencia tecnológica se convierta en una nueva forma de exclusión o impunidad.

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